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Forum: LO MEJOR DE LA LUCHA
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CUANDO SE PIERDE UNA MASCARA

me hice la pregunta, porque ya no nos emocionan las luchas de mascara contra mascara? Algunos sitios de internet y revistas especializadas se enfocan a la lucha de Villano III vs Atlantis como probablemente, la ultima que valió la pena ver. Difiero de esto

Es verdad que al apostar una máscara, ambos gladiadores firman ante una empresa, un contrato en el que intervienen, entre otras clausulas, apartados referentes a los reglamentos que rigen la comisión de Box y Lucha de los municipios con autonomía propia y similares en sus contenidos a todo lo largo y ancho de nuestro país, so pena de que incumplan en el mencionado compromiso, hacerse acreedores de diversas sanciones que en realidad son una falacia, como una multa basada en salarios minimos o un castigo de no luchar en esa plaza, pero sin ser habilitado en otras de la república o el extranjero.

Re: CUANDO SE PIERDE UNA MASCARA

Tambien es verdad, que reciben una cantidad mucho mayor por un evento de este tipo como pago por sus servicios, mismo que convienen con el promotor interesado en montar ese encuentro. Hay de dos sopas para que lo sepa. Hay luchadores que apuestan y le ponen precio a su mascara para asegurar su retiro o por alguna necesidad económica, y al entregarla queda en calidad de “vendido”, y otros pero muy pocos, aceptan jugársela por honor y orgullo y ganar o perder por sus propios meritos. Aquí, en este último caso, promotor y Comisión, quedan de lado y no se hacen responsables de las consecuencias que esto implique y en casi todos los casos, las cantidades pagadas por una mascara son muy interiores.

Y se pregunta usted ¿Entonces se ponen de acuerdo para que alguien pierda la capucha deliberadamente?, ¿El promotor le compra la máscara a un luchador haciendo como que la apuesta y se deja ganar?, ¿Por qué la comisión no interviene sancionando esas acciones, que no se supone que cuidan los intereses del publico evitando que los promotores defrauden a los aficionados? ¿Con esto se afirma que la lucha libre es una farsa y que todo está arreglado, quien pierde y quien gana?

Re: CUANDO SE PIERDE UNA MASCARA

Mi respuesta, aunque a algunos no les guste:

1.- La lucha libre es un espectáculo profesional realizado por atletas capacitados en artes de combate diversas. Golpe dado y recibido es real. Llave aplicada, vuelo, sillazo, mordida, caída, sangre y huesos rotos, son reales, no hay vuelta de hoja, la lucha libre es real se ve y se siente real. Ritmo y resultados de la lucha libre van marcados en Estados Unidos por un grupo creativo de “bookers” o escritores, “libretistas” en términos televisivos , teatrales y radiofónicos que fijan una línea de acción para mantener el interés del público en una rivalidad desde su concepción hasta su desenlace.

En México, Promotores y coordinadores trabajan directamente en los resultados de las luchas. Sobre la marcha se va improvisando la rivalidad gracias a la capacidad técnico deportiva de los mismos luchadores que también, intervienen en llevar de “pe a pa”las rivalidades, haya o no de por medio algo que apostar. Reaccionan también a las exigencias del público y de los medios de comunicación.

Como empleados algunos, sujetos a contrato por una empresa, hacen lo que dicha empresa mande, en tiempo y forma, ganan un salario base y comisiones. Las empresas los venden a promotoras de provincia a precios exorbitantes y reciben el mínimo de comisión. El record de luchas ganadas o perdidas no es un factor determinante como en el boxeo para hablar de la calidad deportiva de un luchador. Los luchadores tienen por convicción propia del espectáculo del que forman parte, cuya finalidad es el entretenimiento más que la competencia deportiva, brindarse hasta el máximo y nunca escatimar ningún esfuerzo para complacer a la audiencia. Es por ello que la lucha libre es tan rica y variada en formas de las más amplias concepciones.

Re: CUANDO SE PIERDE UNA MASCARA

La mayoría de las empresas promotoras de lucha libre en México pagan sueldos miserables a sus luchadores, sin ningún tipo de prestación o seguro de vida.

Apostar la máscara o venderla es una sabia y sana manera del luchador de salir económicamente avante, ante las problemáticas cotidianas que todos vivimos. Por reglamentos de la Comisión, luego de dos años puede enmascararse de nuevo con otro nombre y volver a apostar su máscara. Varios luchadores “dobletean” o “tripletean” un personaje al mismo tiempo.


La lucha libre desde la antigüedad (y me refiero a que en Roma en la época de los Cesares existían luchadores digamos, de oficio que trabajaban para entretenimiento de las clases altas) ha sido concebida como un negocio. En esta industria, como dijo Salvador Lutteroth Gonzalez, fundador de la Empresa Mexicana de Lucha Libre (Hoy CMLL)“Yo quería un negocio donde no se le fiara a nadie”, ya que en los negocios que anteriormente tenía (una mueblería y billares) era común dar crédito. Como protagonista principal de los eventos, es lógico decir que el luchador que goza de las preferencias del público, buscara sacar el mayor provecho posible de manera personal, independientemente si con esto, se defrauda al publico o la credibilidad de la lucha libre de manera genérica.

Re: CUANDO SE PIERDE UNA MASCARA

La comisión de lucha o de box y lucha como todavía funciona en casi todos los municipios de México, está conformada en su mayoría por personas ligadas a estos ámbitos, ex luchadores, ex referees, ex promotores. Como es de esperarse, son indulgentes y dan su anuencia de manera particular y “discreta” haciendo caso omiso que dice el reglamento. Lo que conminan pues es a dar una excelente lucha, para que no haya reclamo por parte de la afición que en sí, independientemente como se de el resultado, lo que no perdona nunca es que una lucha haya sido aburrida, carente de emociones y dramatismo. Con esto se subsanan los puntos administrativos que esto pudiera generar.

Después de casi 20 años que llevo metido en este mundo de la lucha libre, puedo afirmar que no hay atletas tan nobles y entregados como los gladiadores mexicanos. He visto como sufren y gozan de sus logros por pequeños que sean. De los abusos que cometen contra ellos y de cómo regresan a su realidad cotidiana al despojarse de la máscara y guardarla en la maleta camino a su casa, con unos pocos pesos en la bolsa que apenas servirá para unas medicinas, algo que cenar si acaso.

Sin decir nombres, puedo decir que conozco luchadores que apuestan mascaras, cabelleras y campeonatos a cambio de ayuda económica para pagar el parto de sus esposas, gastos de funerales de un familiar, la luz, el agua, la renta o cuotas escolares de sus hijos. Por lo tanto, yo si considero valido, justo, necesario y plausible que le saquen provecho a sus mascaras y cabelleras todos los demás que ponen en juego sus incógnitas lo menos que esperamos de ellos es que nos sigan regalando emociones, que aunque sepamos quien va a perder, al menos nos brinde su máximo esfuerzo y lo premiemos con nuestro aplauso, sincero reconocimiento y profunda admiración a su trabajo, digno como toda actividad remunerada a la que por ley, tenemos derecho.